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Línea directa al corazón
Por Stella Maris Zaffaroni
¡Apagón!-gritó
Macarena desde el patio del naranjo en el momento en que se cortó la energía.
-Gracias
a Dios –suspiré yo y dejé caer mis dedos sobre el teclado de la PC…es que, te
cuento, desde que tengo línea directa mi vida es una carrera en contra de las
teclas y los timbres.
Nada
más me levanto y pienso_ Voy a conectar
la máquina, me sirvo un cafecito mientras bajo el correo y leo en santa paz…¡nada que ver!
Esta
mañana, estaba en la cocina sirviéndome el café cuando empieza a sonar los
¡Ding! …es que alguno me está escribiendo. Corro, porque no sé si te acordarás
que mi casa tiene como una cuadra de largo entonces corro desde la cocina a ver
quién es…¡una hija! ¡Aleluya! ¿Cómo estás, nena?
-¡Ding!-
otro en línea.
-
Aló Rosy- mi amiga de Veracruz-¿en qué andan?
¡Ding!
_
¿Y ahora quién?...el hijo: ¡Viejita qué suerte encontrarte!
-Por
acá todos bien, salvo que una de las chicas tiene dolor de oídos-dice la hija
¡Ding!-Vamos
con mi marido a almorzar fuera ¿ como estás?-Rosy
¡Ding!-¿Vieja
estás ahí?
¡Ding!-la
vamos a llevar al médico.
-¡Ding! y yo que escribía-Me alegro mucho, que se diviertan-
y –Mejor vas al médico- y ¡Claro que estoy acá ¿sos tonto tú?
¡Ding¡, Ding!, ¡Ding!
-¿Qué
me divierta llevando a lacena al médico? ¿De qué hablás mamá?
-¿Por
qué decís que en lugar de salir a almorzar vaya al médico? ¡Es una premonición!¡nos va a pasar algo!
-¡VVVIIIIEEEEJJJAAAA!
Y
yo escribo- No lo del médico, después contame.
-Estoy
acá, no me grites.
-Nada
de premoniciones es que son muchos juntos.
¡Ding!-
¿Somos muchos juntos? Solo él y yo vamos a almorzar-decía Rosy
¡Ding!-¿Vas
al médico? ¿Qué te pasa?-el hijo.
¡Ding!,
¡Ding!
-Chichí
en qué andás?-Macarena venía entrando y yo que no
puedo dejar de mirar las teclas…y los mensajes que se apilaban y los ¡Ding! Que
sonaban.
-¡Mujer establecé comunicaciones de voz-dijo Macarena.
-Dear,
sos mi ídola!-suspiré aliviada…y…-¿cómo se hace?- miraba la pantalla
desconcertada.
-Acá-
dijo y apretó algo-pasá a la otra conversación y hacé lo mismo.
Sintiéndome
Cristóbal Colón rumbo al horizonte apreté ¡ah! Suspiré aliviada al ver que nada
raro ocurría.
-Dale
Chichí, hacé lo mismo con mi ahijado así lo saludo-dijo y yo apreté con más
aplomo ¿viste? Onda canchera.
¡Ding!-Madre
no tengo parlantes así que te estamos aceptando y hablaremos, pero no podemos
escucharte.
-¡Ola, Nonna, estamos acá-se oían las voces de las nenas.
¡Ding!-Estoy
en cuatro patas bajo la PC buscando dónde fue a para el micrófono, hablame que
te oigo-Rosy.
-Aló
Rosy- dije al tiempo que escribía ¡Qué lindo oírlas!
¡Ding!-Vieja
los nenes se llevaron el micrófono para jugar así que hablá nomás, yo te
escribo.
-Acá
estoy, bien y en compañía de Macarena que quiere saludarte.
¡Ding!-¿Voy
a escuchar a Macarena?¡qué emoción! ¿A ella le gusta
conocerme?-Rosy
¡Ding!-¡Madrina
cuánto te extraño! ¿Te venís a pasar unos días?
-¡No,
ni loca!-vociferaba Macarena que estalló en una carcajada.
¡Ding!-¿No
le gusta conocerme?-Rosy
-Degenerada-el
hijo-se ve que está segura de que te quiero…dale venite.
-Ni
ahí-gritaba la otra en el micrófono por encima de mi hombro, mientras yo le
daba a las teclas y trataba de adivinar lo que me decían las nietas.
-¡Ay!
¿Qué le pasa conmigo?-Rosy estaba absolutamente desconcertada.
-
Nada, amiga, es que habla con mi hijo y son dos vacas cómo se tratan .-Divino el canto- a mis nietas- cántenme otra-así
gano algo de tiempo, pensé.
-Venite,
desgraciada, si sabés que te queremos.
-Lo
que no sé es para qué me quieren- dijo entre medio de risas- y no me van a
atrapar.
¡Ding!-
Mejor hablamos luego ¿quieres?-preguntaba Rosy.
-Todo
bien- escribía yo al tiempo que sonaba el ¡Ding! eran mis nietas que, cansadas
de tanto canto, me mandaban una foto.
-Nonna
¿estás viendo la foto?
¡RRRiiiiing! Sonó el timbre que anuncia otro en línea.
-¡Basta para mí-gritó Macarena y con la misma se fue-Estoy en
el patio del naranjo tomando mate.-decía mientras se alejaba.
¡Ding!-
Viejita me tengo que ir, chau, chau-y
con la misma se desconectó el hijo.
-Mamá
nos está llamando-gritaban las nietas- te amamos Nonnaaaaaa.
¡Ding!-¡Hasta luego, madre.-
leí a la hija y…fuera.
-Aló-dije
en el micrófono, ¿Rosy estás ahí?
-¿Siempre
es así de movida tu vida?-preguntaba la otra desde México.- y en ese momento…se
fue la energía eléctrica.
-Voy
para allá –grité a Macarena y comencé a desplazarme hacia el patio; cuando pasaba por la puerta
oigo golpes.
Abro.
-¡Teté!-
dije al tiempo que lo sostenía…venía sin aliento.
-Se
cortó…-trataba de acompasar la respiración.
-Sí
¿y no llegaste a subir al ascensor?
Movía
la cabeza de acá para allá mientras se sacaba la frente con un pañuelo( de hilo of cors, Teté ni toca los descartables)
-A
Dio gracia- se burlaba Macarena- si no se nos queda el pichón atrapado en la
jaulita- y entre risas le acariciaba el pelo (Teté odia que le toquen el pelo)
-Macarena,
no lo pelees que está como ahogado.
-Largá
el pucho, cariño. –le dio ella al tiempo que le tomaba del brazo y marchábamos
los tres hacia el patio del naranjo y el mate amargo.
Y
allí estábamos sentados, mirando la ciudad, el cielo azul, escuchando cada uno
al otro con calma cuando sonaron unos golpes en la puerta.
-¿Quién
es?- pregunté al tiempo que abría la mirilla (porque esta casa tiene mirilla
tipo ventana, divina, toda trabajada…es de 1923 ¿te dije?).
-Era
el portero que traía unas cartas.- Comenté mientras ocupaba otra vez mi sitio
en la tertulia del patio.
-¿Sin
¡Ding!?- se burló Macarena y cebó otro mate.
Miré
la pila de las cartas, rasgué el sobre de una y suspiré: -¡Adoro al cartero!
-Máxime
si llama dos veces-Macarena escupía pedacitos de bizcocho entre letras y risas.
Y el sonido de la bombilla, cuandoTeté
terminó del chupar el mate, le puso música a la frase.
Chichí