Elegantísima

 

por Stella Maris Zaffaroni

 

 

Te cuento Naná se mudó entonces allá fuimos a poner el hombro…literalmente porque los peones de la mudanza fallaron y el del camión quería dejarla para otro día; pero en la tarde llegaban los nuevos inquilinos así que Macarena gritó: ¡A la voz de aura!...y nos convertimos en  hormigas totales, arrastra empuja acarrea trepa descuelga embala pega…

Y cuando llegamos al departamento nuevo… ¡no había ascensor!, así que bajamos todo del camión, lo pusimos en el palier y nos sentamos sobre las cajas a tomar mate…Naná huyó despavorida gritando ¿Qué van a pensar los vecinos de mi?

- ¿Que tu empresa de mudanzas es muy paqueta?-sugerí.

- ¡Qué tenés amigas de ley!- le gritó Macarena entre chupada y chupada al mate, encendió un cigarrillo… ¡Dear ¡¿ahora fumás?

- Ni ahí, es que queda bien con la escenografía.

- Pero…¿de dónde lo sacaste?

- Me convidó el del camión-dijo y algo brilló en sus ojos

- ¡Dear!-como que titubeé-¿no será que…?

- ¡Claro que me le insinué! Está buenísimo el man ese…-sopló el cigarro- Mañana salimos a cenar.

-Macarena sos mi ídola- dije despatarrada de las carcajadas y me resbalé de la caja para aterrizar contra el zapato, marrón, de taco…de una vecina que seguro mañana mira con mala cara a Naná.

Bueno que llegué a casa y me metí en la ducha ah ¡qué placer!.

Estaba envuelta en mi albornoz, de toalla en el pelo cuando sonó el teléfono.

- Estoy hecha polvo- decía Macarena-¿vos?

-Tipo lechuga para ensalada.

-¿Eh?

- Fresquita y rota.

- Me voy a la cama

- ¿Sola?

-Solo por hoy…je, je, je.

-Dulces sueños

Me sequé el pelo y me metí entre las sábanas con la bolsa de agua caliente ¡Ahhh, un placer! Miré de reojo el reloj 22,30, apagué la luz y me dormí.

Me desperté totalmente descansada, qué placer dormir así, pensé en un desperezo y todavía de ojos cerrados…mmm abrí un ojo rumbo al reloj…las 5,27 ¡horror y espanto, qué poco elegante! ¿Qué hago a esta hora?

Al fin que me levanté, abrí las ventanas, regué las plantas, puse a hacer un lavado, destendí la cama, puse agua al fuego, pan en la tostadora, eché café en el filtro, saqué la caldera del fuego, colé el café, saqué las tostadas, me senté a desayunar oyendo el informativo de las ¡¡¡6!!! Ay me siento monja, suspiré, es de convento esto de desayunar antes de que levante el sol... o de girl scout…me animó el pensamiento y casi me pongo a hacer galletitas

A las 7 saqué la ropa del lavarropas y la colgué, le pasé la aspiradora al comedor, armé la lista de las compras y me fui a la feria…media hora después estaba de regreso. ¿Si siempre soy tan veloz en la feria? No, no ahí, pero nada más llegar me veo en un puesto de plantas una aralia elegantísima…adoré…quedé ahí como flechada, y me la compré nomás.

Sale muy cara, como corresponde a una elegantísima of cors, y no me quedó plata, ni mano para nada más, así que me regresé con ella sintiendo que éramos dos las elegantes.

La cosa es que empecé a dar vueltas por la casa, a ver ¿dónde pongo a mi adorada ele-gantísima? y elegí mi dormitorio, al lado del ventanal triple bien cerca de mi lado de la cama (¿Cómo que si tengo lado en la cama?, ¿qué pensás? Una cosa es que nadie ocupe la otra mitad de la cama y esté vacía y otra que no tenga mi lado… ¿entendés?)

Son las 7,50 todavía no abren el súper, pensé y me puse a pasarle cera a los muebles. Me fui al súper y traje todo lo que no compré en la feria…porque usé la tarjeta. Llegué desarmé bolsas y guardé en despensa (¿te dije que ni apartamento es de 1923 y tiene cosas como despensa?), me metí en el baño y decidí limpiarlo (¿te dije que mi apartamento es de 1923 y le huelen los caños?)

Decidí que mejor lavaba las toallas así que allá me fui y puse a andar la máquina, le saqué brillo a la cera de los muebles, enchufé la enceradora y la pasé por toda la casa…quedó que ni un espejo. Me serví otro café saqué las toallas de la máquina y las colgué, lavé verduras y puse la olla al fuego para hacer caldo. Me fui al escritorio, encendí la computadora, bajé los mails, leí y contesté. Volví a la cocina, metí las verduras en la olla, puse bajito el fuego me serví otro poco de café y me fui a mi cuarto a tender la cama, al poner la sábana de abajo  como que la miré con amor, casi sin pensarlo me había quitado los zapatos, pesqué el acolchado…ahhh, dije al tiempo que dejaba la taza en la mesa de luz y miraba el reloj: 11.03 vi y me hundí en un sueño reparador.

-¿Qué hacés durmiendo a esta hora?- atronó Macarena al tiempo que abría las ventanas de mi cuarto y el grito me sobresaltó, brinqué en la cama agarré lo primero que encontré y lo tiré rumbo al ruido.

 

Ahora te dejo porque la llevo a Macarena a la feria donde estuve hace un rato.

¿Yo te comenté que la planta que compré es muy cara y se llama elegantísima?

Vieras qué bonita quedó en medio de la avenida, la tacita de café escrachadita a su lado le daba un toque de color totalmente fashion…lástima que el ómnibus no la pudo sortear…una pena…

 

 

Chichí