Margarita de Gardel

por Stella Maris Zaffaroni

 

 

 

 

 

Te digo hay gente que no respeta  a nada ni a nadie mismo nomás....

Estaba disfrutando a pleno de mi sueño en el cual reía a carcajadas, en el campo, a orillas de un arroyo… ¡Plunk! Hizo algo al caer y quedé sentada en la cama de frente march.

¡Plunk! Hizo otro algo al caer y ubiqué que los ruidos venían de la calle…me dejé caer sobre las almohadas en un ¡uuufff! y me deslicé en la sensación que la risa había dejado en mi cuerpo…tenía aún la boca así para arriba y los cachetes como... ¿te pasa que al rato de reír tenés acalambrada la cara?

Al fin que me levanté y abrí la ventana. Allí estaban los empleados de la Intendencia armando un estrado en la explanada.

Pesqué el teléfono- Macarena…

-Aló-como escuché el bostezo y dije más fuerte-¡Macarena!, ¡Dear!

-No grités que me despabilo.-hablaba como desde la almohada.- Dejá descansar ¿querés?

-No, despabilate y vení, ya estoy armando el mate, ¿no te parece precioso el día?

-Chichí ¿qué hora es?

-..no sé…tipo 8

-¿Y qué hacés llamándome antes de las 9?

-Es que como me desperté porque los de la Intendencia están haciendo un trabajo y meten mucho ruido…

-O sea que como los empleados públicos no cumplen con su papel de ser ineficientes ¿Yo tengo que perder horas de sueño?

-¡Sí!-dije con convicción.

-Tenés razón…dale que voy para allá- dijo y colgó.

 

Mientras se encendía la computadora y abría los postigos del escritorio sonó el teléfono.

-¿Chichí?- atronaba la voz de mi prima Margarita que es de esa gente que cuando habla de larga distancia grita…

-Querida, che qué gusto- suspiré y me dejé caer en el silla giratoria porque charla con Margarita charla de media hora, te guste o no, tengas tiempo o no, a ella le da igual porque ni pregunta.

-Te llamé porque yo dije: No me importa, total somos primas, así que todo va a estar en familia ¿no?...a ti no te importa ¿verdad?

-Ni idea, no sé, claro...supongo, porque no sé de qué hablás.

-Ah, es que como ayer nos pasamos con mamita como una hora dándole vueltas al asunto entonces se me hace que todos están al tanto…y claro, tené en cuenta que no es un paso sencillo ¿verdad?

-Supongo.

-¿Ves? Yo decía que tú ibas a entender… ¡mamita!-gritó al tiempo que medio tapaba el tubo…- Chichí está de acuerdo con nosotras- Qué alivio saber que pensás igual, digo me doy cuenta por tus palabras ¿no?

-¿No?- dije yo mirando el tubo – No me explicaste nada Margarita.

-¿Para qué explicar?, ¿me querés decir?, ¿eh?, ¿acaso con muchas palabras van a cambiar las cosas o el resultado será otro?, ¿eh?

-Evidentemente...- estaba diciendo cuando ella tapó otra vez el tubo y le gritó a mamita. Y yo que iba a decir que evidentemente  no podía opinar porque seguía sin saber de qué se trataba….

Media hora después llegó Macarena y me encontró pegando saltitos en la silla de la computadora porque Margarita no paraba de hablar y yo no había hecho un “chís” al levantarme

-Te estás meando que hacés gárgaras- dijo Macarena y con la misma me arrebató el tubo- Andá que yo le sigo la corriente a ésta- dijo y se acomodó al tiempo que decía ¡Aja!

-Dear, ahora recuerdo-le quité el tubo- es inalámbrico.

Y me senté en el inodoro feliz mientras el chorro de palabras seguía derramándose en mi oreja.

 

Después del alivio (¿cómo cual? logré cortar la comunicación cariño...) me fui para la cocina a armar el mate y en eso estaba cuando me mira Macarena con cara de intriga.

-Al fin ¿te enteraste de algo?

-Sí, que mi sobrina se casa embarazada; pero igual va a ir a la iglesia de blanco porque como es tan reciente se pueden arreglar las cuentas para cuando nazca el chico; que por cierto como fui tan adorable le van a poner mi nombre…si es nena porque si es varón le ponen como mi papá que al fin de cuentas es el tío más querido de todas las sobrinas… En fin una telenovela.

 

Nos miramos y una sonrisa asomó en nuestros labios, suspiré al tiempo que le pasaba un mate a Macarena.

-Mmmm ta bueno- tragó con placer - ¿y qué le dijiste? Digo cuando al fin te contó.

Se me soltó una carcajada.

-Y le dije: Ya no sos mi Margarita ahora te llaman Margó.

-Rememorando a Gardel- dijo Teté que venía llegando de misa de 8.

-Casi...bueno en parte sí- dijimos las dos moviendo la cabeza de arriba para abajo.

-Ah- dijo él dejando un paquetito sobre la mesa- traje bizcochitos “pa’tomar con matecito como cuando estabas vos” ¡chan, chan!- cantó y las risas se unieron y bailaron en el rayo de sol que entraba por el ventanal.

 

Chichí