|
AAA
TELEFONO |
Te digo que hay días que tienen como treinta horas, ¡por favor! Te cuento;
me levanto abro el ventanal que da al balcón... sol, pajaritos, el naranjo en
flor... taza de café en mano floto por el balcón donde aspiro el aroma de los azahares
mientras escucho una canción que viene desde la calle.
..." Fuiste mi vida fuiste mi
pasión"... cantaba Gilda desde el carrito de uno que vende garrapiñada allá
abajo.
Me miro el cuerpo iluminado por el
sol que resplandece: Mmm blanca como un freezer ¡qué
asco ya mismo me pongo el bikini y ¡a broncearse!!
Corro rauda sobre la moqueta azul
hacia mi placard.
..."Fuiste mi sueño mi primer
amor" –la voz de la cantante ponía ritmo a mi cambio de atuendo.
Estoy blanca, hablan de amor, huele
a azahares... ¡Guuau! grité al tiempo que giraba en el aire y empezaba a
cantar: "Blanca y radiante va la novia", encantada ante la
premonición. De golpe atisbo algo negro en la moquete azul ¡huellas de patas! ¡Mis
patas bailando y dejando todo negro de hollín! Esparzo espuma limpia alfombra
sobre la mugre esa.
Me calzo y ajusto el bikini, pesco
el trapo de piso y allá voy limpiando al compás de la música que sigue subiendo
desde la calle.
-Fuiste mi vida, fuiste mi pasión -
atrona Gilda desde el carrito-... todo eso fuiste...
-...pero perdiste- coreaba yo a
todo pulmón cuando sonó el teléfono.
Giré al compás de la música,
resbalé sobre el piso mojado, me estampé contra el ventanal y quedé onda moscón de verano luego del chancletazo.
-Aló- gemí, más que dije,
frotándome el pie.
-Chichí, se te oye como rústica
¿pasa algo? - había intriga en la voz de Teté.
- Teté -sollocé - me acabo de
escrachar el dedo gordo del pie derecho.
-¡Santita! Te voy a cuidar -se
alborotó- Vení esta noche a casa a comer, te preparo pichones con ciruelas y
pasas.
-Pasó -miré mi pie en el piso- mi
dedo es una ciruela.
-Pichona, te mando el chofer a las
ocho - dijo y cortó.
Dejé el teléfono y me fui a
preparar una salmuera para mi dedo en compota. El agua empieza a hervir, pesco
la sal, hundo la cuchara...el teléfono. Apago el fuego, suelto la sal, rengueo
sobre la espuma limpia alfombras. –Aló
–exhalo en el tubo.
Sonamos, era Albita hablando onda
catarata.
-Hola Chichí ¿cómo
estás bien mealegromirálacosaesqueyoestababuenoenrealidad...- decía porque esta
no frena ni para tomar aliento.
Volví a la cocina media hora
después, con el dedo en un solo latido. Aprovechando el fresco de las baldosas
fui resbalando suavemente el pie por el piso. Y luego, mientras entibiaba la salmuera,
me preparé un mate... y me arrastré hasta el televisor... ¡Ah!...el pie en el
latón, la espalda en el almohadón, yo frente a la televisión... ¡maravilla! Enganché una película
policial inglesa y me zambullí en ella, estaba entusiasmadísima cuando ¡el teléfono!
¿Te digo?; nunca supe quién mató a
quién (en la película, of cors porque
acá yo hubiera matado a todos los que llamaron).
En eso se abre la puerta de calle -¡Vieja!- se escucha la voz del hijo.
-Nene- gemí con la pata hundida en la
palangana de salmuera helada y rodeada de charcos de espuma limpia alfombra – Vení
en auxilio de tu madre...te me sentás al lado del teléfono y no te movés de
allí.
-¿Para?- había intriga en su voz.
-Porque así, si alguien me llama,
le decís que morí y el entierro es mañana. No me .vuelvo a poner de pie para
atender el teléfono- miré el naufragio morado de mi dedo en el latón.
-Viejita- me acariciaba el pelo -
Mamita -me tomaba de la mano- ¿de pie?, Ma hace una semana que te compraste este
teléfono... que es inalámbrico.
Chichí