Adorno de Navidad


 
por Stella Maris Zaffaroni



Te explico, hay días y días y si una tiene que ir así como desprovista a... a... a un velorio, supongamos, como que te las arreglás.... pero las fiestas así... con el brazo pelado, sin nada para colgarte. Me agarra una tristeza porque me da como que es una onda arbolito de pobre..., peladito... me deprimen. Y te digo, un horror cuando me deprimo; ¡ah! porque se me hacen bolsas abajo de los ojos, además, como lagrimeo, se me corre el rímel...
Esto pensaba mientras preparaba el mate. Me senté en el patio del naranjo, bajo el limonero, mirando para allá sin ver nada, casi perdida en mi tristeza.
-¡Lo tengo que superar! - grité al tiempo que sacudía la melena . Ahí fue cuando me enganché en las ramas del árbol, en el tirón se me resbaló el termo, al querer atraparlo voló el mate, que cayó justo sobre el dedo gordo del pie derecho, entonces vino el grito (¿cómo de quién?) mi grito onda alarido.
-A vos no se te puede dejar sola ni tomando mate bajo el limonero- Macarena se sacudía de risa- ¿Se puede saber qué hacés?
-Dear- me sacudí la yerba- vienen las fiesta...
-Ah, mirá la novedad- me miraba la cabeza- ¿el mate te golpeó el mate?, de Jesucristo pa'acá que sucede
-Digo que tengo como una ausencia en el brazo, como un vacío en el dedo...-suspiré y me puse árnica en el pié.
-Ausencia de criterio y vacío el cerebro, eso tenés- Me acariciaba la cabeza- Pero yo te quiero así como sos.
-Dear ¡qué haría sin ti?
-Lo mismo; pero sola- se dejó caer en el sillón y me cebó un mate (del suyo, tonta, Macarena sin mate es como prócer sin caballo... nunca se vio)
-Dear, - dije acariciando mi brazo- ¿cómo lo engalano?
-Te comprás una pulsera y un anillo-me levantó de un tirón-Vamos pa'l shopping.
-Dear, estoy hablando de un novio-aullé mientras me sacaba las últimas hojitas de entre el pelo.- Algo espléndido para colgarme del brazo en Navidad - me miré el dedo y como que visualicé el anillo de compromiso.
-Hay de todo en los mall...hay de todo- sentenció y cerró la puerta del ascensor.


Al deslizar la carta para Papá Noel en la urna del hall del shopping, bajo las luces de colores, las estrellitas doradas, la música de Bach, el aire acondicionado (¿qué el aire acondicionado no es romántico?, cariño, un asco transpirar), bueno que me sentí como transportada, que sentí que mi pedido se iba a hacer realidad.
-Vamos a comprarnos un vestido paquetísimo-propuse
-Impecable-Macarena se relamía- así lo estrenamos junto con el novio el 31.
-Adoré-ronronee y me deslicé en la escalera mecánica.
Arriba la luz, a los costados adornos navideños rojos, dorados, en el ambiente la música, colgando en el aire unos angelitos y presidiendo todo el árbol de Navidad...
-Ai guishiu a mericrismas, ai guishiu a mericrismas...and a japi ñu iar-cantiurreaba Macarena.
Mi vista se perdió en los adornos de cristal que colgaban del techo y reproducían por mil el árbol...
-¡¡¡Macarena!!!- Aullé al tomar conciencia del acto que acababa de cometer- acabo de pedirle a Papá Noel que me deje un novio "colgado" del árbol- le tironeé de la mano tratando de bajar los peldaños que subían. ¡Un ahorcado le pedí!!,
-Hay empresas inútiles, Chichí, dejá todo como está- dijo con voz calma.
-Dear-se me desorbitaban los ojos...¿Te das cuenta de qué hice?, ¡un cadáver pedí... casi regalo de halloween!
-Tranqui, Chichí, don güerri japi...tenés la revancha de Reyes- dijo y soltó una carcajada que alborotó y repiqueteó por todo el lugar.


Chichí