A
toda culpa
por Stella
Maris Zaffaroni
Nada más entrar Macarena dijo:
- Al final que la culpa de todo la tiene Dios.
- Dear, ni me saludaste-le di un beso y ella me dio una bolsa de bizcochos.
- En serio porque, paso por la iglesia esa de la esquina...
- La parroquia del Ntra. Sra. del Carmen –acoto al tiempo que muerdo un pancongrasa.
- No la otra, la que pusieron en el local donde estaba el cine-dice y chupa el mate.
- Ah esa onda “tienda de descuento”
- ¿Eh?, ¿de qué hablás?
- Es que a mí me hace acordar a las tiendas de todo por $1.
-Mmmm- Macarena metió la mano en la bolsa y sacó una margarita de dulce de leche- En realidad no le veo la relación.
- Ese somos todos iguales que canturrean, esto de que te asalten en plena calle para pedirte que entres, para regalarte una publicación, para ponerte una cintita en la muñeca...
- ¿Muñeca? ¿Y comiendo bizcochos?-Teté nos besaba-¿cómo están mis bebotas?
- Estamos hablando de la iglesia que pusieron donde era el cine- dije.
- Un espectáculo-dijo.
-Yo digo que la culpa la tiene Dios- acotó Macarena.
- A mí me hacen acordar a las tiendas todoporunpeso-aclaré.
- Suena como a imitación- reflexionó Teté al tiempo que mordía un cruasán.
- El que oficia en mangas de camisa, un señor cualquiera- cebé un mate y se lo pasé.
- Sí- chupó el mate- como que se perdieron las jerarquías.
- Eso, las butacas del cine, la gente vestida igual que los sacerdotes, las paredes peladas...todo como igual.
- Por eso digo- dijo Macarena- que la culpa la tiene Dios.
- Además cambia de un pastor a otro y todos hablan igual, parecen las azafatas cuando explican cómo usar el equipo de salvación.
- Y no hay forma de salvarse, pasás por la puerta y se te pegan, que la cintita, que lo invito, que le regalo agua bendita, que venga el martes... ¡abrumador!- Teté se ventilaba con la servilletita
- ¡Es que nadie me va a escuchar!-Macarena blandía el bizcocho- Al fin de cuentas la que trajo en tema fui yo- se dejó caer en el sillón y volaron plumitas del relleno.
- Dear se está desarmando- dije al tiempo que me acercaba para ver el descosido.
- Yo me estoy desarmando, mi alma se desarma...
-¿Y se te vuelan las plumas?-
- Ave- Teté se atoró y se puso a toser- Ave María purísima, quise decir.
-¿Puedo decir por qué pienso que la culpa la tiene Dios?
- Dale-dijimos nosotros a dúo.
- En la iglesia esta de Pare de sufrir me invitaron a una charla sobre: En los albores de la civilización, la primera reacción humana a las diferencias fue la actitud tribal: mi tribu contra la tuya, mi nación contra la tuya, mi dios contra el tuyo. El mundo tribal y politeísta era un mundo de conflictos y de guerras. Mas...
Teté y yo nos miramos como aburridos y le pasé el mate.
- ... la verdad es el desplazamiento de la particularidad a la universalidad. La verdad es la misma para todos, en todas partes, en todo momento. Lo que es local, particular y único es insustancial y hasta ilusorio.
La miré con ojos desmesurados- Macarena ¡sos mi ídola!.
- Aflojá con la pavada y escuchá
esto: Esta es una idea peligrosa, porque sugiere que todas las diferencias
conducen a la actitud tribal y después a la guerra, y que, por lo tanto, la
mejor alternativa es eliminar las diferencias e imponer
una verdad única y universal en el mundo.
- Ay tenemos el clero en casa- Teté le besó y le hizo una crucecita en la frente.
- Amén- dije yo extasiada.
- Aflojen fanáticos- dijo al tiempo que se ponía de pie- Si no te puedo convertir, tal vez te puedo conquistar. Y si no te puedo conquistar, tal vez te puedo matar, en nombre de esa verdad. De eso fluye la sangre del sacrificio humano en todas las edades.
Yo la miraba caminar, moviendo los brazos, de pie recortada contra el ventanal, la luz sacando destellos de su cabello...¡una diosa!
- La Biblia
empieza con lo universal y después aspira a lo particular. Es la dirección opuesta:
un hombre, Abraham, y una mujer, Sarah, que tienen hijos y forman una familia
que se convierte en una tribu, en una colección de tribus,
en una nación, en un pueblo particular, y en el pueblo del pacto.
- Teté y yo quedamos como en suspenso, ella se sentó y dijo: “Pasame un mate”, y a mí me sonó casi sacrílego.
- ¿En este momento, pastora?
- No me llamés pastora que me pone mal y pasame un mate que se me secó el garguero de tanto hablar, (cuando Macarena se emociona habla grosero ¿viste?)
- ¿Y qué tiene que ver Dios con?, ¿cómo era en el principio?
- Con la culpa de todo- Macarena tragó- ¡El eligió a uno!
- ¿Y?
- ¡Somos todos hijos de Dios!- Macarena levató los brazos al cielo
- Amén-dijo Teté.
- Y él eligió a un pueblo- Macarena agitaba sus brazos.
- ¡Aleluya!- cantó Teté.
- Ahora los otros somos hijos de segunda.
Desconcertado Teté frenó en su letanía.
- ¿Qué dijiste?-dijo mirando a Macarena con ojos desorbitados.
- Dije: ¡Dios diferenció y la cagó!
- Macarena-grité horrorizada.
Espantado, Teté agarró el agua bendita y la santiguó.
Chichí