Una bolsa de maíz

que se llamaba Beatriz

 

Por Stella Maris Zaffaroni

 

 

Era  que te era una bolsa de arpillera. Su nombre era Beatriz y estaba llena de maíz.

Los maíces eran grandes rubios y brillante y dentro de Beatriz se sentían muy elegantes.

Próxima al querosén se ubicó en el almacén.

Se abrió la puerta y entró un señor que preguntó:

- Don Ambrosio ¿cómo marcha el negocio?

- Como vendo con descuento todo el mundo anda contento. ¿Usted venía a comprar o simplemente a charlar?

- Me ha mandado Josefina por maíz para la gallina.

- Don Ambrosio tomó el medidor y dio vuelta al mostrador. Lo hundió dentro de Beatriz y sacó muuuucho maíz. Beatriz se sintió flaquita y hasta un poco más bajita...

- ¡Chau Beatriz!- gritó el maíz y, en un periquete, estaba dentro del paquete.

Un muchachito de lentes compró una pasta de dientes. Ese señor barrigón pidió un cuarto de jamón, también vino Maritina a comprar una Vitina. Apareció el monaguillo en busca de cigarrillos y así se pasaba el día y Beatriz se divertía.

Una brisa fresca y burlona se coló en el negocio, estornudó Don Ambrosio, pasó por arriba del queso...a Beatriz le robó un beso y se fue más que ligera levantando polvareda.

Beatriz sintió calor en su costado y era el sol que, colorado, se metía despacito por detrás del montecito.

El cielo se oscureció, Don Ambrosio bostezó... apareció una estrellita y el gato medio cansado se rascaba la pancita.

- Por hoy se acabaron las ventas- dijo Don Ambrosio al tiempo que sacaba las cuentas. Se comió una banana y ¡salute! Se fue a la cama.

Dejó la luz apagada y Beatriz no veía nada.

Se aburría un montón y de pronto ¡un ratón!. Era chiquito, picudo y medio medio bigotudo, tenía el hocico cortito y el rabo largo y flaquito.

- ¿Y vos de dónde venís?

- Del campo, y tengo maíz-

- Eso es cosa de gallinas, mejor voy a las cocinas.

- Es un ratón elegante, pero muy poco galante- pensó Beatriz.

 

Brillaba en el firmamento una luna como de cuento. Ella suspiró y la Luna la miró.

- ¿Qué hacés Beatriz?

- Sostengo el maíz- dijo ella sin alborotar porque no los quería despertar.

- Interesante...algo más que fascinante...

Beatriz oyó en su barriga el bostezo de una hormiga.

- ¿Con quién hablás Beatriz?- preguntó un maíz.

- Con la Luna, mejor regresá a tu cuna.

- ¿Me contás qué es la Luna?

- Mañana, ahora nos tenemos que callar o todos van a despertar.

- Hasta mañana Beatriz- mimoso dijo el maíz y cerrando los ojitos se quedaron dormiditos.